50 años del Sgt Pepper's



Ya se que no soy muy original en el recuerdo, pero cuando celebramos una efeméride rotunda, como ésta, 50 años de la publicación de Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band, tal día como hoy, no se a vosotros, pero a mí me da siempre por pensar que hacía yo en un día como aquel en un sitio como éste.


Aquel día yo tenía 13 años y era jueves. Seguramente el domingo siguiente, como casi todos los domingos de primavera-verano de esa época, yo iría con mi padre, mi madre y mis hermanos, en el SEAT 600 LE-14217, color verde aceituna a pasar el día a Villanueva del Árbol, al lado del río Torío. Yo, de aquella, era un apasionado oidor de música, y ferviente admirador de los Beatles. Pasaba las tardes del domingo escuchando la radio del 600, una cadena musical con la lista de éxitos de la época. No recuerdo cuando escuché por vez primera algún tema del Sgt Pepper’s, porque a España nos llegaban con un cierto retraso. En los primeros lugares de aquella lista de éxitos (gracias a san google y no a mi memoria) sonaban por entonces Ruby Tuesday de Los Rolling, catedral de Winchester de Los Mustang, Good Vibrations de Beach Boys, Los chicos con las chicas de Los Bravos, Puppet on a string de Sandie Show, San Farncisco de Scott McKenzie, A whiter shade of pale de Procol Harum…


Con 13 años no tenía acceso a los discos, ni tocadiscos en casa. El primer disco que compré surgió de una actividad que organizaba en el colegio en que yo estudiaba, Maristas San José de León (sí, ya lo se, soy un poco pijo), en 5º de bachillerato (equivalente al 1º de ESO actual) en 1968 un profesor, Ovidio, que organizaba unos disco-forum, en que teníamos que presentar un disco al resto de la clase, con una disertación sobre el cantante/grupo, autor, música… y la posterior audición y debate. A mí me tocó presentar una canción del grupo Los Ángeles, Soldados de papel, y compré el single de 45rpm. El single contiene dos de los temas del LP “Los Ángeles” (Hispavox, 1968). En él hay nueve temas ya conocidos anteriormente, incluyendo su hasta entonces único hit: “98.6” como reclamo principal y tres nuevos temas, que son otras tantas versiones de canciones archiconocidas que estaban triunfando en ese momento. The Turtles, The Kinks y The Beatles aparecen aquí representados por tres de sus más emblemáticos temas: “Happy together”, “Waterloo sunset” y “With a little help fron my friends” respectivamente. El contenido de este disco nos aproxima bastante a lo que era el repertorio de directo del grupo, que incluía numerosos covers de temas que triunfaban en Gran Bretaña. Algo que, por otra parte, era común en los conjuntos españoles de la época, incluso entre los más famosos.


Los Ángeles hacen lecturas muy dignas de los tres temas anteriormente citados. Uno temas eminentemente vocales, terreno donde el grupo se desenvuelve a gusto. “Los dos tan felices” es interpretada con arreglos muy parecidos al original, un tanto perjudicados por una batería estridente en exceso. Con el tema de The Kinks adoptan ya un aire más personal, apartándose bastante del original, sobre todo en la instrumentación. La voz del cantante no tiene la expresividad de la de Ray Davies y el tema queda algo falto de cocción. La más lograda de las tres es en mi opinión: “La ayuda de la amistad” en la que lucen sus voces bien acopladas al tema beatle.






El segundo disco fue fruto de la misma actividad, y fue el single de Los Brincos “Nadie te quiere ya”, una de las mejores canciones de “Contrabando” (Novola, 1968), cuya Cara B fue “You know”, que no aparece en el LP,, aunque no hubiera desentonado de haber sido incluida.


Ese año de 1968, en mi casa, los “reyes” nos dejaron un tocadiscos pequeño, portátil, y ya pude escuchar los discos. Poco a poco fui aumentando mi discoteca de los Beatles (y algunos otros), a base de singles y muchos EP’s, discos de 45 rpm pero de cuatro canciones, y que costaban poco más que los singles. Los LP’s eran inalcanzables de precio. Entre los discos de aquella época, una pequeña joya de los Beatles que conservo, un doble y raro EP (dos discos con tres canciones cada uno), Magical Mystery tour, con un librito con fotos, un comic y las letras de las canciones. No pude comprar el LP blanco, quizá su disco mejor, aunque con el tiempo me he hecho con toda su discografía, mucha por duplicado, en vinilo y CD.



No recuerdo cuando pude comprar el EP del Sgt Pepper’s que os pongo en la imagen, pero fue todo un acontecimiento para mí. Aquella portada legendaria, aquellas 13 canciones fantásticas (en realidad doce, porque Sgt Pepper´s se repite)… El EP que yo compré no tenía la canción del Sgt, pero tenía With a Little help from my Friends, Lovely rita, Lucy in the sky with diamonds y When I’m sixty four. Tendría 15 o 16 años y no podía imaginar un futuro como hoy, en que me quedan menos de seis meses para cumplir los sixty four. Me quedo con el deseo de la canción de que “Birthday greetings bottle of wine” y brindemos ese día con una botella de vino. ¡Salud!

















Hace 46 años de mi primera escalada

No se si vosotros recordáis cual fue vuestra primera escalada. Yo llevo un “cuaderno de bitácora” desde el primer día que salí al monte con afanes montañeros. Empecé haciendo montaña en el colegio, de la mano, fundamentalmente, de un profesor, Ramón Lozano “el masca” y había subido entre 1968 y 1970 el Pico Yordas, Salguerón, Cueto Negro o Peñacorada, pero el gran salto lo doy en 1971, cuando participo en la creación del Club Alpino Leonés y comienzo a escalar y subir montañas con los compañeros del Alpino. La primera vez que me ato a una cuerda lo hago en las Hoces de Vegacervera, en agosto de 1970, en compañía de Ramón Oblanca “Ramonín” y Fito Pérez “Cojoncio”, pero no fue puramente una escalada. La idea era que aprendiera a rappelar, y me suben por la chimenea que hay sobre la canal a la derecha de donde hoy están “Cagaleras descompuestas” y Dragón rojo”, a la derecha de “Torio’s Wall”. Hicimos dos o tres largos por la chimenea y para abajo. Yo no tenía ni idea de rappelar, y con unas breves explicaciones, me colocan la cuerda para rappelar en estilo Dulfer y, con los pies uno a cada lado de la chimenea, por fuera, fui bajando, con más miedo que vergüenza, por supuesto sin asegurar (no se llevaba de entonces, cada uno era autónomo). El estilo Dulfer (algunos lo llamaron “español”), consistía en poner la cuerda entre las piernas y, cogiéndola por detrás, cruzarla por el pecho y espalda para que el cuerpo frene en la bajada (os pongo alguna foto rappelando en ese estilo). Por cierto, como soy un “afrancesado” utilizo el término rappelar con dos “p”, del original francés rappel.
En ese tiempo subí algunas cumbres como la primera al Fontún, en febrero de 1971, mis primeros “dosmil” en las cumbres del circo Toneo-Agujas o mi primera cima en los Picos de Europa, el Tesorero, todas ellas en 1971.
Recuerdo con especial cariño mi primera salida al monte a escalar en cordada. Salimos de León en el tren de las 9:30 y paramos en Villamanín Isidoro, Raúl, Miyares, Jesús “Mesias”, Marisela, Fernando Ledesma “el Poeta” (del club Correcillas) y yo. Había mucha, mucha nieve. Vamos a Fontún y subimos a la caseta del pastor. Allí estaban el hermano del Poeta, Gelo Ledesma y su amigo Nani, que habían ido en el tren de las 6:10 con idea de escalar. Subimos hacia la Pirámide y, con Isidoro, comenzamos una vía de artificial. Empieza a nevar con tal fuerza que Isidoro se tiene que bajar y yo ni siquiera me encuerdo. No dejó de nevar en todo el día y para León en el tren de las seis de la tarde, que no pasó hasta las 22:30. Tras este intento frustrado, y un par de meses dedicado a las cumbres, surgió de nuevo la posibilidad el 20 de mayo de 1971. Tren de las 6:10 de la mañana a Villamanín. Vamos Toño Lobo, Merche, Raúl, Isidoro, Vicente Llanos “el Trenero”, Juan Monge, Fernando Marné (de aquella era “el Dañao y luego pasó a ser “Nandotti”), Luismi “el Marciano” y yo. Subimos a la caseta del pastor en Fontún y de allí Lobo y “Trenero” se van a burilar en la Pirámide (no se que vía). Isidoro, Raúl, Nando y Monge se van a burilar en la Pared de los buriles, deduzco que será la luego conocida como “La Escuela”. Merche, “Marciano” y yo nos encordamos y hacemos una vía de un largo (III+IV-) que llega a la terraza de Los Asturianos y que por entonces llamábamos “el paso horizontal” y en la terraza rappel al suelo. La hicimos varias veces. Por la tarde nos dividimos en varias cordadas para hacer la “pared de los asturianos”, una vía de dos largos de IV. Yo me encuerdo con “Nandotti” y tras los dos largos de Los Asturianos, seguimos otros dos largos algo más difíciles (IV+/V) y luego reppelamos a la terraza de Los Asturianos y de allí otro rappel al suelo. No fueron grandes escaladas, pero recuerdo con cariño estas primeras cordadas con “Marciano”, Merche y “Nandotti”, que hoy cumplen ¡46 años!.

No tengo fotos de ese día, y las que pongo se corresponden a esa zona y esos años de bota dura, pantalón bávaro y cuerda atada al pecho sin arnés.




























Fuerteventura, los volcanes del viento (III)




Fuerteventura, a diferencia del resto de islas Canarias, tiene bien desarrolladas y visibles las tres fases del nacimiento de las islas, las rocas de la corteza oceánica que forman el basamento de la isla antes de comenzar el crecimiento volcánico, las rocas volcánicas fruto de las diversas erupciones que conformaron el relieve de la isla y los depósitos sedimentarios pliocenos y holocenos, aluviales, eólicos y marinos.

• Depósitos aluviales. Glacis, conos de deyección y ramblas, constituidos por materiales arrastrados por las aguas torrenciales desde el Complejo Basal y las diferentes series volcánicas. Son materiales con edades comprendidas entre el Pleistoceno inferior y el Holoceno.

• Depósitos eólicos (jables). Depósitos de arenas calcáreas de origen marino, transportadas por el viento desde las costas hacia el interior del territorio, que originan sistemas dunares o delgados recubrimientos sobre el sustrato. La formación de estos depósitos arenosos se ha producido en repetidas ocasiones desde el Plioceno hasta la actualidad. Playas y arenales son frecuentes en el litoral, en el norte se encuentra el campo de dunas de El Jable y las playas de Corralejo. La costa occidental del Macizo de Betancuria está salpicada de franjas arenosas y abundantes playas fósiles, la más extensa es el Jable de Vigocho. Pero donde la impronta de los arenales es más notoria, es en Jandía. Las arenas cubren todo el itstmo y se prolongan por la costa de las dos vertientes de la península formando dos grandes playas, la de Barlovento y la de Sotavento. En conjunto, el litoral de la Isla cuenta con 159 kilómetros de costa baja, mientras que el litoral con acantilado de más de 20 metros llega casi al centenar de kilómetros.

• Depósitos marinos (playas levantadas). En los últimos 4 millones de años, en tres ocasiones se producen depósitos marinos relacionados con la entrada del mar hacia tierra adentro. Las playas levantadas correspondientes a los dos primeros episodios contienen fósiles de faunas de invertebrados de aguas cálidas, mientras que en el último, se ha encontrado fauna similar a la que actualmente habita en el medio marino canario. A estos depósitos se les superpusieron formaciones dunares (Fig. 27, 28, 29 y 30) con aluviones y paleosuelos intercalados que han quedado parcialmente cubiertas por lavas basálticas.











































































































































Un depósito curioso, al margen de os que he citado son los depósitos de Caliche que cubren una buena parte de la isla y que he recorrido en las excursiones alrededor de donde resido, en Castillo-Caleta de Fuste. 

Las coladas se encuentran recubiertas por una capa de carbonato cálcico conocida como caliche. Este carbonato cálcico que pigmenta de color claro la parte más externa de las rocas volcánicas procede de la disolución de las arenas calcáreas de origen marino. Estas arenas en el pasado cubrieron esta parte de la Isla, como en la actualidad lo hacen los jables. La disolución de estas arenas formadas por fragmentos de conchas y caparazones de organismos marinos produjo que sus componentes se fijaran a las rocas subyacentes formando los encostramientos de carbonato cálcico o caliche. Su depósito se originó, quizá, tras un último periodo pluvial, una gran aridez, quizás en relación con el inicio de la primera glaciación pleistocena, que se instaló por esta zona del planeta. En Fuerteventura, las aguas del subsuelo ascendieron y se evaporaron, dejando en la superficie de las arenas que cubrían casi toda la isla, una costra calcárea o caliche (localmente tosca blanca), cuyo carbonato procede de los restos marinos. La costra es muy gruesa (algunos metros), allí donde las arenas tenían más espesor y descansa directamente sobre los materiales básales y los basálticos, entre cuyas grietas frecuentemente se introduce, donde las arenas los cubrían en delgada cobertera. La tosca blanca ha sido materia prima para la obtención de cal, lo que se hacía en los conocidos hornos diseminados por la geografía de la isla, sobre todo en el siglo XIX en que se exportaba a otras islas. 

En la zona de la Caleta de Fuste, a unos 80 o 100 metros de altitud, hay una serie de construcciones, hoy abandonadas, conocidas como los Corrales de Miraflores. Parece ser que su origen es un antiguo poblamiento de los primitivos pobladores de la isla, luego seguramente aprovechado por pastores. En su entorno aparece una gran cantidad de conchas marinas, fruto de la alimentación de quienes vivían en este entorno y buscarían parte de su sustento en el cercano mar.































































































































































































































































Me queda por recorrer la mayor parte de la Isla, que iré haciendo en próximas visitas, por ejemplo una zona que me indica un amigo, y que pasé muy cerca pero desconocía, http://es.enjoyfuerteventura.net/barranco-encantados/, o toda la zona sur de la isla y el Macizo de Betancuria.